
El edificio de planta baja más seis pisos remata una de las franjas edificadas que entran al interior del parque de las antiguas casernas de Sant Andreu (lado mar). Situado en una cota superior a los ejes peatonales de circulación principales del parque, el edificio se encuentra en una zona de visibilidad privilegiada desde el espacio público, especialmente por la fachada este. La planta baja de este queda rodeada por las circulaciones de peatones que acceden desde la cota inferior del parque a la cota superior a través de las dos escaleras, generando así un potente nodo de circulaciones. Las fachadas de los edificios anexos presentan una arquitectura bastante hermética a las directrices de la normativa urbanística del área, con fachadas planas y ventanas verticales como únicos elementos de relación entre el interior de las viviendas y su entorno.
Las fachadas del edificio que proponemos dan una doble respuesta: por un lado, proyectan el sistema estructural al exterior, creando una fachada de geometrías cartesianas que se engancha y extiende las líneas compositivas del bloque de viviendas contiguo; y, por otro lado, la vida comunitaria del proyecto cooperativo se expone al parque, facilitando la doble mirada —del edificio a la ciudad y de la ciudad al edificio— como principio básico de un espacio público cuidado y seguro, promoviendo, a su vez, el modelo de gestión de la vivienda cooperativa.
Los espacios colectivos están situados en altura, dotando de máxima actividad colectiva la fachada este del edificio desde la planta baja hasta la cubierta, reduciendo los recorridos internos entre las viviendas y estos espacios (cada planta tiene una porción de espacio colectivo) y promoviendo la vivienda en planta baja tanto por cuestiones de accesibilidad como de relación directa con el espacio público.


Cuatro estrategias, un sistema
El valor principal de la propuesta radica en la idea transversal de la eficiencia, que integra cuatro estrategias en una misma respuesta. Se plantea un edificio mediante dos sistemas colaborantes diferenciados:
Economía
Se disocia la edificabilidad total en dos calidades de prestaciones diferenciadas pero complementarias: una de altas prestaciones térmicas, higrotérmicas, acústicas y saludables donde se albergarán los 35 viviendas, y la otra, de prestaciones más reducidas, con los espacios colectivos, accesos y galerías semi-exteriores. A su vez, se reducen los recursos materiales que configuran el edificio. Por un lado, optimizando la estructura a partir de la disociación de sus cargas, reduciendo su peso propio y optimizando las luces de los forjados según los criterios óptimos de cada material; y, por otro lado, con una elevada eficiencia energética que nos permite prescindir de sistemas de calefacción y refrigeración.





Flexibilidad
El sistema estructural de los viviendas está formado por muros de carga que generan una retícula de salas polifuncionales de cuatro metros de ancho por tres metros y medio de profundidad, vinculadas a las galerías norte y sur. El acceso a las viviendas se realiza a través de los espacios colectivos y galerías que conforman un gradiente de privacidades (de más público a más privado) a lo largo del recorrido.





Energía, impacto ambiental i salud
Proponemos un edificio de bajo impacto ambiental y balance energético positivo.
El sistema de galerías y espacios comunitarios (B) funciona como una primera piel bioclimatizada que actúa como un cojín térmico durante los meses de invierno y como un protector solar exterior durante los meses de verano, aportando a las viviendas el 62,79% de las horas de confort pasivo a lo largo del año. También se encarga de pre-tratar de forma natural el aire limpio que se introduce en el interior de la vivienda, el cual es extraído a través de las pantallas centrales hasta la cubierta con un sistema híbrido de ventilación. Para garantizar la calidad del aire en las galerías, se prevén sensores de humedad relativa y CO2 vinculados a aberturas mecanizadas ubicadas en la fachada. El pavimento de estos espacios proporciona la inercia térmica necesaria para alargar las horas de confort.
Las paredes interiores de las viviendas (A) están compuestas por bloques de tierra compactada BTC que aportan el 17,49% de las horas anuales de confort pasivo, además de la importante reducción en el impacto ambiental que implica el uso de un material con estas características. Además de la inercia térmica, los BTC proporcionan un control higrotérmico del aire interior muy significativo, estrechamente relacionado con el confort de la vivienda y la salud de los habitantes. Esta solución constructiva reduce considerablemente el impacto ambiental de la construcción del edificio.
El 19,73% del tiempo restante estaremos en desconfort pasivo, alcanzando como mínimo una temperatura de 15ºC en algunas de las noches del año. Tanto por viabilidad económica como por impacto ambiental, el edificio no contará con sistema de calefacción, considerando la opción de contar con un apoyo auxiliar puntual (efecto Joule) para aquellas unidades que lo deseen.



